
Ocho años entre compras y
penas, cruzando la avenida para
alimentarlo, "no se acostumbró
en la casa, le gusta la calle"
dijo, con cara llena de felicidad
maternal, al referirse a manchitas
"porque tiene como manchitas" No
es manchita el que come, es otro,
pero que lo quiere mucho también
"Debe andar por ahí, lo conozco
desde que lo botaron"
Centímetros cúbicos, quizás metros
las separan. No juegan a amar,


sienten… unas ocho, otras diez
años, entre luciérnagas, pasto,
frío y calor, alimentando güatitas cuadrípedas, alimentándose ellas
mismas.
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