
Harto que te visitaba antes oye María,
hace tiempo que no te veía arder entre
tanta devoción, o compromiso, o cinismo.
¿Me viste el otro día? Me agotaba para
ti, danzaba entre calles pa ud. Pues
sra, o srta… qué eres María? Bueno,
aparte de ser la madre del hijo del
señor. ¿Eres mujer? ¿Te puedo llamar
así? ¿Loco todo esto, no? ¿Te hablo, te
entrego mis dudas y confusiones para que
me encamines, pero… qué puedes saber
tú dentro de tu santidad? ¿Cómo puedes
resolver acciones sobre tópicos que sólo
se conocen si estás dentro? ¿Cómo buscar
en ti un escape, a un aborto, a una
cobardía, a un robo, a una muerte, a un
conflicto, a una duda o alegría? ¡María
llena eres de gracia! ¿Qué sabes tú de
lo humano si no eres más que un montón
de yeso en lo divino? ¿Qué sabes tú de
mujer a mujer, de irreales sensaciones,
cósmicas redadas de hormonas y pasiones
resueltas entre una boca y otra? ¿Me
hablas desde tu ser de madre? ¿Desde tu
uterina utilidad? ¡¿Desde ahí?!
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