miércoles, 22 de mayo de 2013

Contigo

Era invierno y en la toma, nuestros pies modelaban el barro por la mañana, era una escultura colectiva, que mutaba en el curso del día,  y la noche. Pisadas grandes, pisadas chicas, de nosotros, de perros, de gatos, de lauchas, de pollos y gallinas, de las ruedas de los camiones que iban a limpiar la caca de los baños químicos los sábados también, de los tíos. La mirada ajena y vacía de la gente de la 12, muchas veces delincuente me sentí, marginal me sentí, cochina me sentí, bestia me sentí. Y nada, nada era mi culpa. Sola, con mi mami. Durmiendo en la camita, abrigaditas, con sueños entrelazados, con casa, cocina, perro y baño. Pavimento y árbol. Amor y estabilidad. ‘Legalidad’.

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