Te quiero, te extraño, mujer de calles húmedas, hojas anaranjadas, caminata suave entre tantos vapores del gentío. Descanso la mirada a 1249 kilómetros de distancia, y viajo entre los vientos, entre los mares de la conciencia y te veo con tus ojos adormilados observando los hilos que dibuja la lluvia en la ventana del colectivo, imaginando quizás qué. Y así, como el respirar, como parpadear, una sonrisa irrumpe en mí, una sonrisa para ti.
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